Ramona Falls



Después de pasar una tranquila noche en el Yurt de Lost Creek Camping, nos levantamos pronto para prepararnos para nuestra caminata hasta las Ramona Falls.

La caminata hasta las Ramona Falls es de cerca de doce kilómetros en su totalidad, ida y vuelta. Se gana una altura de trescientos metros en todo este recorrido, lo cual hace de el un camino largo, pero no demasiado extenuante.

Plano del sendero que encontramos justo al empezar la caminata.

La primera orden del día después de un rápido pero suculento desayuno a base de tortillas con queso, salchichas y jamón, era preparar las mochilas con una par de bocadillos, unas barritas energéticas, un poco de fruta y varias botellas de agua, más que suficiente para las cinco a seis horas de marcha que nos esperaban.

Eran pasadas las nueve de la mañana cuando salíamos del campamento. Desde el camping hasta la cabecera del camino a las Ramona Falls hay más o menos un kilómetro, la mayoría del cual se recorre por el camino rural que da acceso a los coches hasta llegar al parque.

Empezando la caminata.

Una vez en la cabecera del camino y después de revisar el mapa de este, lo primero que tuvimos que rellenar fue una ficha de acceso al camino. En esta solo tenemos que poner los datos personales del líder del grupo, cuantas personas forman parte de este, que día iniciamos el recorrido y que día pensamos volver. Una copia se deposita en un buzón y la otra la llevamos con nosotros. Una vez que estemos de vuelta, esta se depositará en el buzón también. De esta manera el servicio de parques sabe si hay alguien perdido en el bosque o no.

Este es el permiso que tenemos que rellenar justo cuando empezamos la caminata.

El recorrido por el sendero lo empezamos en el bosque a las faldas de Mount Hood, pero pronto llegamos al cauce del Sandy River, desde el cual disfrutamos de las primeras vistas de la montaña cercana a Portland. No habrá muchos más lugares en donde tengamos acceso a Mount Hood que cuando estemos cerca del río, pues el resto de camino se adentra en el bosque cerrado, el cual no nos permitirá disfrutar de muchas vistas panorámicas.

Muchas zonas del bosque parecian autenticamente tapizadas de musgo.

Alrededor del segundo kilómetro del sendero, llegamos al punto en donde hay que cruzar el río. Desde el inicio del camino y en varios puntos anteriormente se nos ha hecho notar que no hay puente para cruzar el río, así que esto corre a cargo de los excursionistas la mejor manera de cruzar este.

El área en donde el camino cruza el río, podemos encontrar varios arboles caídos, los cuales son los que usan la mayoría de la gente para cruzar el río sin tener que mojarse, aunque hay que hacer notar que estos no son mas que troncos caídos, lo cual requiere una buena dosis de equilibrio si no queremos acabar empapados.

Algunos árboles han crecido de una forma bien extraña.

La otra opción es cruzar el río, la lo cual es recomendable llevar calzado adecuado para el agua, pues el fondo es muy rocoso y resbaladizo, y a pesar de estar en Agosto, el cauce del río era bastante fuerte y en algunas zonas alcanza por encima de las rodillas. La forma mas segura es con palos de los que usamos para caminar, dos mejor que uno, los cuales tenemos que usar con fuerza en la parte central y de mayor cauce y profundidad del río. Otra opción para cruzarlo, es hacerlo en pareja, usando los brazos de nuestro compañero para ayudarnos y ayudarle a mantener el equilibrio y no se arrastrados por la corriente del río.

No es el modo más ortodoxo de cruzar el río, pero todo vale con tal de mantenerse seco.

Por la mañana, tanto Marcela, como su sobrina y la amiga de esta decidieron cruzar por el árbol, no de la manera más elegante y ortodoxa, pero si más seca y segura. Yo intente la ventura de cruzar el río por el agua.

Cruzando el río.

Ataviado de mis zapatillas de agua y de un palo a base de bastón que había conseguido a principios del camino, empece mi travesía, no precisamente por el Mar Rojo. El ancho del río eran a penas cuatro o cinco metros, en donde solo un par de metros en el centro del cauce eran los más complicados. Inicialmente todo marchaba bien, pero poco a poco, según llegaba a la mitad del cauce, el río se hacia más profundo, y la corriente se notaba cada vez con más fuerza. El piso, rocoso, resbaladizo y con diferente profundidad, no ayudaba demasiado.

Llegando a la parte más complicada.

Al llegar al centro del río, la corriente se hacia tan fuerte que no podía mantener mi bastón apoyado con una sola mano, así que esta zona, la más profunda, ya a la altura de los muslos, y de mayor corriente tuve que usar ambas manos para fijar el bastón y poder salvar el área más peligrosa.

Descansando después de atravesar el río a la vuelta. Al fondo, Mount Hood.

Por la tarde y ya de vuelta, Marcela y yo hicimos el paso juntos del río. Esta vez usando los brazos del otro como apoyo para mantener el equilibrio. Elegimos una zona distinta por la que hacia cruzado antes, un poco más corta y menos profunda, aunque el agua parecía correr con más fuerza. A parte de llevar un pase conjunto y fijar los pies adecuadamente antes de dar el siguiente paso, el cruce fue más fácil que el de por la mañana.

Cerca de Sandy River, en donde tenemos unas maravillosas vistas de Mount Hood.

Una vez cruzado el Sandy River, podemos disfrutar de las mejores vistas de Mount Hood, las últimas, pues a partir de entonces nos volvemos a internar en el bosque por el resto del recorrido.

El bosque que vamos a cruzar, es el típico bosque húmedo templado, así que vamos a ver gran cantidad de musgo, no solo por las piedras, si no también en muchos árboles.

Muchas zona invitan simplemente a tumbarse sobre el musgo, relajarse y descansar.

En varios puntos antes de llegar a las cascadas vamos a tomar un camino común al famoso PCT o Pacific Crest Trail, el cual empieza en el sur de California cerca de Mexico, y continua por toda la cadena montañosa de Sierra Nevada en California y luego del Cascade Range en California, Oregon y Washington hasta llegar a la frontera con Canada. Este camino, de más cuatro mil kilómetros de longitud, y con una variación de altura desde casi el nivel del mar hasta cerca de los cuatro mil metros de altura, es un reto para los más expertos excursionistas.

El último kilómetro antes de llegar a las cascadas es donde más vamos a notar la inclinación del sendero, pues va a ser la parte más empinada, aunque no es nada demasiado exigente.

Por fin, Ramona Falls.

La llegada a las cascadas debe marcar cerca del kilómetro seis. Ramona Falls tienen una altura de más de treinta metros, y el agua parece salir por todo el borde de la montaña, no solo por el cauce del río, y se desliza suavemente como una amplia cortina varios metros a lo ancho, lo cual da una impresión increíble el ver saltar el agua de roca en roca.

Podemos llegar bien cerca de las cascadas, sintiendo el agua que cae por la montaña.

Este es el momento perfecto para hacer un alto en el camino y tomar la mayor parte del almuerzo que traemos en nuestras mochilas. No hay mejor manera de disfrutar un buen bocadillo que con unas vistas tan maravillosas.

Desde el puente es uno de los mejores lugares para apreciar las cascadas, aunque el puente no es mas ancho que el grosor de un tronco.

La ruta hasta la cumbre de las cascadas es bastante complicada y no parece haber acceso directo más que poco más que a media altura de estas. Un pequeño puente cruza el río según se desliza valle abajo y es uno de los puntos mas preciados para disfrutar y fotografiar las cascadas.

Los juegos de luces del agua y del sol a través de los árboles son espectaculares.

El camino de vuelta, cruza el riachuelo a la base de las cascadas y nos llevará por la ladera opuesta a la que subimos, pues durante un buen tramo vamos a ir junto al arroyo que corre a la caída de la cascada.

Muchos de los lugares por los que tuvimos que cruzar no son mas que tres palos de árbol a modo de puentes bien primitivos y básicos, pero sirven perfectamente para su función.

Esta vuelta es un poco más larga que la parte que hemos hecho para acceder a la cascada, pero la pendiente es un poco menos pronunciada. Volvemos a conectar con el camino de ida poco antes de dejar el bosque y volver a cruzar el río.

Además de las cascadas, el río y Mount Hood, el bosque es otro de los principales atractivos de esta caminata.

Unas seis horas después de iniciar la caminata, a eso de las tres de la tarde, ya estábamos de vuelta en el campamento. El paseo había largo pero agradable, quizás para excursionistas más esforzados puedan hacerlo en un tiempo más corto, pero la cuestión es disfrutar el camino ante todo, y la caminata hasta las Ramona Falls tiene muchos lugares en donde poder pararse, contemplar y disfrutar de la naturaleza.

Y la foto al acabar la caminata!

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