Empire Mine



Empire Mine State Historic Park nos permite disfrutar de lo que en su día fue  la mina de oro más productiva de California. Sita a cerca de 75 kilómetros al norte de Sacramento, en la zona oeste de Sierra Nevada, este parque de 856 acres se encuentra rodeado de bellísimos bosques. Los cerca de 500 kilómetros de túneles conforman un impresionante laberinto.

La entrada al parque es de $7 por persona, y podemos disfrutar tanto de la mina como de la mansión construida por la familia Bourn.

1848 marca el inicio del descubrimiento del Oro en la zona oeste de Sierra Nevada, y el con miles de personas acudieron a la llamada del oro, los así llamados "Forty-niners" (cuarenta y nueve), debido al gran número de gente que vino a California en ese 1849 en busca de gloria y fortuna.

Mansión construida por William Bowers Bourn Jr.

Detalles de las fuentes y jardines alrededor de la mansión.

De ellos muy pocos lograron lo que buscaban, pero aquí cerca de Grass Valley, el 1850 varias prospecciones encontraron vetas de quarzo y oro. Los métodos usados en otros lugares de California en donde se limitaban a lavar los depósitos de oro no funcionaron aquí, si no que tuvieron que cavar en túneles en busca de esas vetas de oro.

A pesar de ser la mina más productiva de oro en California, los geólogos estiman que cerca del ochenta por ciento del oro no ha sido extraído de esta zona.

Marcela y su padre disfrutando de un soleado día en su vista al Empire Mine Historic State Park.

Varios de los voluntarios que escenificaban a personajes de la época, como Mr. y Mrs. Bourn, Mrs Starr, así como otros invitados de negocios y minas próximas al Empire Mine y personal de servicio de la mansión.

William Bowers Bourn Jr. hijo del dueño de la mina fue quien dio un giro a la producción y quien impulso el desarrollo de este imperio, el cual no se encontraba en muy buena salud cuando se hizo cargo de él a los vetintidos años, debido a la muerte de su padre.

George W. Starr, primo de Mr Bourn, fue quien se hizo materialmente cargo de las labores más duras de manejo de la mina.

Nenúfares en una de las fuentes en los jardines alrededor de la mansión.

Y de los jardines pasamos a unos de los cientos de túneles que forman parte de este impresionante laberinto minero.

A parte del impresionante laberinto a increíble profundidad que suponen todos los túneles que se encuentran a los pies de los visitantes, también puede apreciar de la  increíble residencia que Mr Bourn construyó para su disfrute cuando se tanto él como su familia se encontraban de visita en su imperio minero.

El padre de Marcela en la zona de herrería, en donde nos explicaron que tipo de trabajos realizaban los herreros en la mina.

Una de los railes en donde las vagonetas entraban y salían de las minas.

En la esplanada en donde se encontraba la entrada principal de la mina podemos apreciar diversos mecanismos usados en la explotación de la mina.

Carros usados en la mina.
La mansión, a parte de la belleza arquitectónica, demuestra un el esfuerzo que su diseñador tomo para aislar de ruido de la cercana mina a los ocupantes de esta. Esto podemos apreciarlo en los gruesos muros de piedra de la mansión, piedra extraída directamente de la mina, o los doble suelos con aislamiento en cada planta, o las paredes de madera de redwood, o los techos con barreras sónicas, los cuales permitían un aislamiento de las veinticuatro horas de ruido que suponía el funcionamiento de la mina.

Explanada principal de la mina.

La señal de peligro, una de las más habituales en cualquier rincón de la mina en su época de funcionamiento.
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En nuestra visita, un 6 de Agosto del 2016, tuvimos la suerte de disfrutar de una recreación de la vida de la mansión, en donde varios voluntarios, ataviados de la ropa de principios del siglo XX, escenificaban personajes como los propios Mr. y Mrs. Bourn, Mrs Starr y varios empleados de la casa, y haciendo ver que la visita se producía un 6 de agosto de 1905 nos introducían en las pecualiaridades de diversos elementos de la mansión.

Los padres de Marcela, y sobre todo su padre pudieron disfrutar de estas charlas y escenificación y disfrutaron con nosotros de la visita al parque estatal y de un soleado fin de semana veraniego.



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