Un día en el volcán

Mount St. Helens.
Otro día más con la incertidumbre sobre como amanecerá el día. ¿Será lluvioso? ¿Será solamente nublado?

Desayuno.

Una vez abierta la cortina descubrimos que el día amaneció solamente nublado. Buenas noticias.

Después de otro buen desayuno a base huevos revueltos, salchichas, bacon y patatas en el Best Western, iniciamos la ruta hacia Mount St. Helens National Volcanic Monument, y esta vez nos aseguramos que la dirección en el GPS es la correcta, al centro de visitas.

Sin habernos dado cuenta estuvimos cruzando el borde entre Washington y Oregon en varias ocasiones. 

Finalmente dormimos en Oregon, en un pueblo llamado St. Helens, pues todo el territorio al sur del rio Columbia pertenece a Oregon, y todo el territorio al norte es Washington State.

De nuevo en Washington, en apenas una hora llegamos al auténtico y genuino centro de visitas de Mount St. Helens. A pesar de ser Sábado, no encontramos mucha gente, seguramente la mayoria de los posibles visitantes se hecharon atrás debido a las condiciones meteorológicas.

En el centro de visitas de Mount St. Helens.
Allí conseguimos el sello para nuestro pasaporte de parques nacionales y evitamos la exhibición que tienen, pues cuesta $8 por persona y el pase federal anual no se puede usar, cuando en el centro más cercano a Mount St. Helens toda la exhibición es accesible con este pase.

Indicaciones para ver alces.
Alces en el valle cerca del Forest Learning Center.
Joven alce cerca de la carretera.
La primera parada dentro del parque fue en el Forest Learning Center, el cual no pertenece a los parques nacionales. Este ofrece información relativa a la repoblación de los bosques alrededor de Mount St. Helens y de los diversos animales que lo habitan, con especial énfasis en los alces, los cuales se pueden apreciar en el valle.


En un primer vistazo no conseguimos ver ningún alce, pero cuando nos regresábamos un miembro del centro nos comentó si hablamos visto los alces en el valle. Usando uno de los mono-prismáticos en uno de los miradores pudimos esta vez si apreciar un grupo de alces descansando.

Mount St. Helens cerca de Johnson Ridge Observatory.
Proseguimos la marcha hacia Johnson Ridge Observatory, última parada y la más cercana a Mount St. Helens. A estas alturas, el día seguía muy nublado, pero tuvimos la inmensa suerte de pillar un pequeño claro en el cielo, el cual nos permitió ver la mayor parte de la montaña durante varios minutos.

Llegados a Johnson Ridge Observatory, el viento torno bien fuerte y bastante frío. Dentro del centro de visitas se puede acceder a toda la exhibición con el pase federal anual, y allí podremos encontrar toda la información acerca del volcán y de los hechos sucedidos en 1980.

El 18 de Mayo de 1980 hubo una gran erupción volcánica en Mount St. Helens. La erupción estuvo precedida de casi dos meses con una serie de constantes terremotos y episodios de emisión de humos.


Aproximadamente a las ocho y media de la mañana un importante terremoto provoco un gran deslizamiento de tierra en la ladera norte, este ha sido catalogado como el deslizamiento de tierra más grande jamás registrado. Tras el terremoto, la montaña literalmente explotó, de tal manera que la emisión de lava tomo incluso delantera sobre el deslizamiento de tierra sobre el cercano Spirit Lake.

La columna de humo llego a ascender más de 24 kilómetros en la atmósfera, llegando a depositar cenizas en más de once estados. El hielo y nieve de varios glaciares de la montaña se fundieron y formaron un desplazamiento de tierra volcánico que llegó hasta el rio Columbia, a más de 80 kilómetros de distancia al suroeste y corto el tráfico de barcos durante varias semanas.

Cincuenta y siete personas perdieron la vida, entre ellos el geólogo David A. Johnston, el cual estaba siguiendo la evolución del volcán, y fue el primero en dar la noticia de la erupción con su transmisión: “Vancouver! Vancouver! This is it!”, poco después encontró su muerte en la zona de explosión del volcán.

Tras la erupción buena parte de los bosques que rodeaban Mount St. Helens fueron convertidos en cenizas, Spirit Lake cambio brutalmente su forma y kilómetros a la redonda de terreno se convirtieron en un desolado infierno de lava y ceniza.

Años después, en 1982, se crearía lo que es hoy el National Volcanic Monument.

Coldwater Lake.
Todavía muy intacto se puede encontrar Coldwater Lake, lo cual no se puede decir lo mismo de Spirit Lake, un bellísimo lago en la base de Mount St. Helens el cual recibió lo peor de la explosión del volcán.

Entrada del Science and Learning Center.
Spirir Lake.
La ultima parada de la carretera es el Science and Learning Center en Coldwater, en el cual ofrecían una charla sobre la exploración de los satélites de Saturno y tenía un día de puertas abiertas en orden de ofrecer una noche para admirar las estrellas, lo cual parecía bastante complicado dado el aspecto completamente nublado del día.

El pueblo de Toledo, cerca de la autopista 5 ofrecía unos días de queso y vino.
Esta escultura en madera, tallada en Saigon, Vietnam, pertenecia al Parque Gospodor, el cual contenía cuatro monumentos
cerca de la ciudad de Toledo. Dominic F. Gospodor diseño y construyó esos monumentos dedicados a la
Madre Tereas de Calcuta, los indios Nativos Americanos y las victimas del Holocausto.
Una vez de vuelta a la carretera, iniciamos nuestro marcha hasta Seattle. En unas dos horas ya nos encontrábamos en los alrededores de la ciudad, y a pesar de la lluvia que tuvimos en el camino, la tarde aparecía sorprendentemente libre del líquido elemento, teniendo en cuenta que el cielo estaba muy cubierto de nubes.

Mike's Tavern Chili Parlor.
Listos para cenar.
Patatas con chili, queso, crema y jalapeños.
Seattle Cider.

Y así transcurrió la tarde y la noche sin más precipitaciones para nuestra fortuna. 

Una vez descargado el coche en el hotel, la oferta para cenar era de los más variada y abundante

Nos decidimos por saborear unas patatas con chili en el restaurante Mike’s Tavern Chili Parlor, el cual había aparecido en el programa de television de Guy Fury.


Una enorme plato de patatas con chili, queso y crema, junto con una cerveza y una sidra local, fueron el perfecto recibimiento en la ciudad de la eterna lluvia. Marcela añadio unos jalapeños a la mezcla, por el tema del picante.

Puente levadizo de vuelta al hotel.
Vista de unos de los pier en Seattle.
Gaviota esperando que acabaron los comensales de un restaurante cercano para hacerse con las sobras.
Señal en la zona de los Pier.
Vista del Space Needle.
Compañeros de habitación.

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