Newport

Yaquina Head Lighthouse.
Otro día que amanece cubierto en Oregón. Desde luego no parece en nada tiempo de verano. Además, como el día de ayer, el viento soplaba bastante fuerte, y todavía lo haría más avanzada la tarde.

Como habíamos hecho el día anterior, aprovechamos la piscina a primera hora de la mañana. Nos despertamos cerca de la ocho, para poder nadar unos largos y que Marcela siguiera practicando sus lecciones de natación. Un rato en el jacuzzi junto a la piscina para relajarnos, aunque a mi no me relajó en absoluto. Uno de los jets estaba demasiado fuerte y me dejó la espalda más dolorida que otra cosa, con un par de buenas marcas redondas para poder recordármelo durante todo el día.

Una vez cargada la nevera con hielo, el coche con las maletas y la visa con la cuenta del hotel, nos pusimos de nuevo manos al volante. La idea era intentar desayunar en algún pueblo cercano, como Waldport, pero no encontramos nada realmente interesante hasta que llegamos a Newport.

Puente que cruza la bahía de Yaquina en Newport.
Newport es un bonito pueblo en el centro de la costa de Oregon. Esta situado en la entrada de la Bahía de Yaquina, y como en San Francisco un puente comunica ambos lados.

En la parte norte de de la bahía encontramos el Baview Road, la zona de puerto, que ha sido restaurada, como en otros muchos pueblos costeros, con multitud de tiendas y restaurantes, lo cual hace de esta area una de las mayores atracciones turísticas.

Otra de las importantes areas turística, con multitud de hoteleros playeros y restaurantes, es la de Nye Beach. Se encuentra en la costa del Pacifico, y hace gala de una larga y ancha playa de arena blanca. Eso sí, en el día de hoy estaba siendo azotada por un tremendo viento de poniente, o quizás fuera de levante, no estoy seguro, solo se que soplaba pero que bien rudo.

Entrada del Stephanie Cafe
Decoración original, pulpo y cuadros.
Cuadros hasta en el baño.
En la zona de Nye Beach encontramos un pequeño cafe para desayunar, Cafe Stephanie. No disponía de demasiadas opciones gluten free, así que tuve que decantarme por unos simples huevos fritos con patatas caseras, queso fundido y crema. Marcela acertó plenamente con un quiche de salchichas y espinacas, el cual al no tener crust de harina pude probar, y la verdad es que estaba delicioso.

Las raciones no estaban muy grandes, pero suficientes para contentar cualquier estomago. Además los desayunos venían con un par de panecillos con pasas y moras, los cuales tampoco pude probar, pero estaban muy ricos me comentó Marcela. 

Marcela acertó con su quiche para el desayuno.
La decoración del cafe es bien curiosa, con una gran pulpo rojo pintado en la pared que extiende sus tentáculos por doquier.

Una vez terminado el desayuno fuimos al tercer punto turístico del pueblo, el Faro de la Bahía de Yaquina, Yaquina Bay Lighthouse. El faro básicamente se compone de la casa del farero con un diminuto farito en lo alto de ésta, el cual puede parecer casi más una chimenea que un faro.

Yaquina Bay Lighthouse.
Bombilla del faro!
Años después este faro sería sustituido por el cercano faro de la Cabeza de Yaquina, Yaquina Head Lighthouse. Este ultimo se encuentra a pocos kilómetros al norte de Newport, y a él le dedicamos buena parte del resto del día.

Estación de pago con tarjeta a la entrada del Yaquina Head Lighthouse Park.
Centro de visitas del parque del faro.
Primeramente aprovechamos para finalmente comprar un pase federal para todos los parques nacionales. Por $80 tienes acceso a cualquier parque nacional por un año. Para visitar únicamente este parque, la entrada es de $7 por vehículo.

En el centro de interpretación del parque pudimos coleccionar un nuestro sello para nuestro pasaporte de parques nacionales. Nos informaron que la próxima visita disponible para el faro no sería hasta las tres de la tarde, y vimos que la marea baja sería de cuatro y media a siete de la tarde. 

Yaquina Head Lighthouse.
Esa luz no es la del faro!
Lo cierto es que teníamos ganas de poder hacer uno de los conocidos tide pool, así es como se llama a los paseos por la marea baja en zona rocosas, en donde puedes encontrar multitud de seres que quedan expuestos durante ese tiempo. Como el faro parecía interesante de visitar, pensamos que quizás no estaría de más buscar un hotel cerca de Newport para completar el tour del faro y el tide pool con la tranquilidad de tener un lugar para dormir, pues mañana es cuatro de julio, uno de los días de más ocupación hotelera.

Mirando en Expedia encontré un gran chollo, el cual básicamente me salía gratis con los puntos de Expedia que había acumulado. Tras una breve toma de decisiones conjunta, decimos pasar el día en Newport, así que complete la reserva en el Radisson Hotel. Todo planeado para el resto del día.

Como todavía nos quedaba tiempo antes del la visita guiada por el faro, dimos una vuelta alrededor de este. En esta zona el viento empezaba a ser mucho mas que fuerte y bastante frío teniendo en cuenta que estábamos en verano.

Colony Rock.
Detalle de los cientos de pájaros.
Al norte del faro podemos encontrar Colony Rock, una gran roca situada muy cerca de la costa en donde habitan cientos, más bien, miles de pájaros, sobre todo cormoranes y gaviotas. El ruido de estos animales se puede oír desde el aparcamiento del faro, y la verdad es que dan la impresión de alfombrar la roca por el increíble número de ellos.

Vista al sur del faro.
Vista al norte del faro.
Poco antes de las tres, volvimos al centro de visitas para confirmar y recoger nuestros pases para la visita al faro. Esta dura cerca de una hora, y en ella un ranger, en este case una ranger vestida de la época en que se fundo el faro allá por el 1873, explica a los visitantes multitud de detalles relacionados con el faro y la vida y trabajo alrededor de este.

Marcela y la ranger del siglo XIX.
Por ejemplo algunos detalles interesante que nos comentó fueron:
  • El faro funcionaba en aquel entonces con pig oil, aceite de cerdo, el cual era el más barato que podía conseguir el gobierno.
  • El farero, el segundo farero y el auxiliar vivían todos en casas cerca del faro. La casa principal, una típica vivienda victoriana, la ocupaban la familia del farero principal y el segundo; cada una de las familias vivían en un ala de la casa. El pobre auxiliar apenas vivía en una caseta anexa.
  • Habitualmente el faro se encuentra a varias horas de la población mas cercana, teniendo en cuenta que el transporte de aquella época era el caballo y el carro tirado por caballos, así que la vida en el faro era bastante solitaria.
  • La familia de los fareros, tenía que hacerse cargo de todos los quehaceres de la casa y de la granja, la cual proveía de alimentos a ambas familias.
  • La mujer del farero tenía que estar preparada para poder suplir a su marido en los deberes relacionados con el faro en caso de ausencia o enfermedad de este. En algunos casos, mujeres de fareros fallecidos fueron de las primeras mujeres contratadas para trabajar para el gobierno.
  • La cadena de faros que va por toda la costa del Pacifico desde el norte del estado de Washington hasta el sur del estado de Oregon pertenece al llamado distrito trece y su principal funcionalidad era permitir un flujo constante de barcos por la costa Oeste en order de promocionar el comercio de la época.
Escaleras de subida al faro.
Algunos de los actuales inquilinos del faro.
Estos y multitud de otros detalles fueron parte de la charla que durante casi una hora y en diversos lugares del faro tuvo a bien en contarnos la ranger. A todo esto procedimos a subir hasta lo alto del faro, el cual todavía conserva intacta la cabeza de cristal que fue fabricada y enviada desde Paris a mediados del siglo XIX.

Vista del faro desde la zona de marea baja.
Anémonas y erozs de mar.
Estrella de mar.
Una vez terminada la visita al faro, procedimos a bajar a la costa para el tide pool. A esa hora la marea empezaba a descender y pudimos apreciar multitud de mejillones, percebes, anémonas, erizos de mar, alguna que otra estrella de mar y cangrejos de mar, y gran cantidad de todo tipo de algas. En toda la zona se encuentran varios rangers, los cuales proveen de información a los visitantes por un lado y por otro se aseguran que los mejillones no son aplastados por las botas de los turistas.

Marea baja.
Multiud de percebes y mejillones se pueden ver en estas rocas en la marea baja.
Percebes y mejillones.
Lo cierto es que la zona de rocas y la cantidad de vida que se encuentra en ellas una vez que la marea ha bajado es espectacular.

Para terminar, comentar que esta zona es conocida por el avistamiento de ballenas durante buena parte del año, incluso fuera de las épocas de migración, en donde es fácil verlas en otros muchos puntos de la costa pacífica. Debido al viento, el mar estaba bastante bravo y picado, y no era nada fácil distinguir entre simple oleaje y ballenas.

A  eso de las cinco y media, cuando dimos por acabada nuestra visita al parque del faro de Yaquina Head y procedía a poner las direcciones del hotel, llegó la gran sorpresa del día. Una vez que le di al botón de comenzar ruta al GPS y que veo que el tiempo de llegada al hotel era de cerca de quince horas. QUINCE HORAS! Algo esta mal aquí, evidentemente no había entrado bien la dirección del hotel. Pero no, después de varios intentos me percate que había reservado un hotel en Newport Beach, cerca de Los Angeles, CA. En aquel momento estaba en Newport, OR, cerca de  dieciséis horas al norte de las playas de los Beach Boys.

Momentos de crisis, espanto y tensión. No solo no teníamos hotel, si no que había perdido la todos los puntos acumulados en mi cuenta de Expedia. La única opción era llamarles a ver que se podía hacer. Después de un buen rato de contestadores automáticos y pasar por un par de operadores, pude respirar con alivio. El hotel pudo ser cancelado sin ningún coste y pude recuperar todos mis puntos. Ahora solo quedaba poder encontrar un hotel disponible cerca de Newport, Oregon, un domingo víspera de cuatro de Julio. Vaya marrón!

No disponíamos de muchas opciones, y después de lo cansados que estábamos y el susto que ya llevábamos encima, no nos quedo otra que reservar alguna de las limitadas ofertas que vimos disponibles, las cuales no eran muy económicas que digamos. La mejor y más cercana era en el Inn at Nye Beach, el cual esta situada a pocos metros del lugar donde hablamos desayunado esa mañana.

El hotel es bastante moderno, se encuentra en primera línea de playa, y para nuestra desgracia un fantástico yacuzzi tipo infiniti pool estaba de reparaciones, o en construcción o lo que sea, pero estaba más seco que la pata de Perico. En cualquier caso dado el viento huracanado que soplaba en lo alto de la colina donde esta el hotel, y el fresquito de última hora de la tarde no invitaban para nada, pero que para nada en darse un baño en un lugar abierto, por muy cerca que estuviera de la playa.

Georgie's Beachside Grill.
Una vez ya acomodados, y tras una rápida ducha, procedimos a buscar un lugar para cenar esa noche. En la zona de Nye Beach hay multitud de restaurantes. Encontramos uno en donde tenían buena cantidad de opciones gluten free, Georgie’s Beachside Grill, un típico restaurante americano basado en carnes y pescados como principales platos.

Otro anochecer en la costa de Oregon.
El restaurante también esta situado en primera línea de playa y tuvimos la enorme suerte de sentarnos en una mesa justo en una ventana, así que pudimos disfrutar de otro maravilloso anochecer en la costa de Oregon.

Hamburguesa con champiñones, avocado y patatas fritas.
El menu, fue muy en plan cuatro de Julio. Hamburguesas con patatas fritas, yo añadí champiñones a las mías y Marcela champiñones y avocado a las suyas. El gran plus, es que había pan gluten free, lo cual es una bendición a la hora de poder comerte una hamburguesa en lugar de simplemente envolverla en lechuga.

La hamburguesas tenía muy buen tamaño y se sentían de muy buena carne. Fue una cena clásica pero muy satisfactoria para acabar el día.


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