Mount Orohena: el valle del volcán


El Valle Romántico.

El valle del volcán.


Por la tarde tenemos nuestra excursión por el valle central de Tahiti. Nuestra visita al mercado por la mañana solo nos deja tiempo para cambiarnos y bajar a recepción para esperar el coche que nos tiene que recoger.


Tour privado.


Y bien puntual que llega en una pickup, la parte de atrás con capota de tela y asientos para hasta seis pasajeros, pero tenemos la inmensa suerte de tenerla toda para nosotros, tour privado a bajo precio!

El conductor/guía nos comenta que tenemos que ir hacia el norte por la carretera principal para luego entrar en el valle. Pasaremos por varias cascadas y varios tramos de río, y en alguno de ellos podremos hasta bañarnos, si es que el tiempo lo permite, pues esta bastante nublado, amenaza de empezar a llover en cualquier momento.

El guía se nota que no domina del todo el inglés, pero se hace entender bastante bien, y la verdad es que durante todo el periplo le puso muchas ganas para que disfrutáramos el viaje.


Playa de Papenoo.


La primera parada es en un mirador sobre la playa de Papenoo, uno de los principales lugares para hacer surfing en la isla. Según nos contó, el norte de la isla no tiene arrecife, como el resto, así allí el oleaje es más fuerte y permite hace surfing desde la playa. Como la playa del hotel, es de arena volcánica y a pesar del tiempo tan nublado esta llena de gente practicando sobre la  tabla.

Un detalle sobre el tiempo, a pesar de estar nublado, las temperaturas oscilan entre 25 a 30 grados de día, y entre 20 a 25 de noche, lo que significa es que unas cuantas nubes de vez en cuando se agradecen para apaciguar el calor.


Mercado popular.


Después del mirador, llega la inevitable parada para las compras, aunque esta vez paramos en un pequeño mercado al aire libre, donde hombres y mujeres trabajan en distinta artesanía, sobre todo collares, pendientes, anillos y decoraciones. Desde luego, mucho mejor que la típica parada en la gran compañía de perlas. Aprovechamos para pedir un coco natural, el cual esta total y absolutamente fresco y delicioso.


Disfrutando de un fresco coco.


A partir de entonces ya nos empezamos a adentrarnos en el valle, y donde de verdad empieza lo impresionante del paseo.

Poco a poco la carretera parece ir perdiendo más y más asfalto hasta convertirse en un puro camino de cabras, lleno de charcos debido a las lluvias de los últimos días.

A los lados de la carretera se ven viviendas baste humildes, pequeñas granjas y empieza a verse una increíble variedad de árboles.


Jungla y río.

Tenemos varias paradas en donde el guía nos explica las distintas frutas y árboles que vamos a ir encontrando. Principalmente el famoso árbol del pan de los viajes de James Cook, pero mucha variedad de banana (más pequeños que los plátanos y de diversos colores), cocos, piñas, papayas, mangos, distintos tipos de batatas o patatas dulces, y un sin fin de árboles y flores que no consigo recordar. Pero es un lugar en donde das una patada a un árbol y te cae algo de comer, o lo puedes desenterrar de casi cualquier planta.

Según nos avanzamos al interior del volcán, las cumbres cada vez empiezan a tener un perfil mas escarpado, con la cantidad que la vegetación que las rodea parece que estas en mitad de Jurasic Park o Skull Island


Las cascadas empiezan a apareces.


A nuestro alrededor empiezan a aparecer cascadas. Primero una aquí, luego otra allí, luego dos juntas delante, y así hasta llegar a sentirnos abrumados. 


Cada ves más y más caídas de agua.


Cuando por fin llegamos al centro del valle podíamos contar más de diez cascadas a nuestro alrededor desbordándose por todo los picos que nos rodeaban.



Cruzando el río.

Pero el agua no solo caía de las montañas, pues seguimos el trazado de varios ríos, incluso tuvimos que atravesar uno de ellos, en donde el guía nos lo hizo de emoción, pero desde luego que tenía su riesgo si intentas hacerlo con un coche utilitario.

Pasado el río llega nuestra primera parada cultura en uno de los antiguos templos, anteriores a la llegada de los europeos, llamados Marae. Estos templos estaban dedicados a varios dioses, y eran lugares abiertos, sin techo, perfectos rectángulos en donde los antiguos polinesios traían sus ofrendas. A lo largo de la isla se pueden encontrar bastantes de estos, pero desde luego que impresionan más cuando aparecen en mitad de la jungla.


Marae, antiguo templo polinesio

NOTA DE ATENCIÓN: Hablando de la jungla, un importante detalle que olvidamos en esta excursion, es la loción anti-mosquitos, la cual es total y absolutamente necesaria llegados a estos momentos. No cometer nuestro mismo error y olvidarse de ella, o lo pagareis con multiples picaduras como nosotros.


Los pantanos no solo se surten de ríos.


Mosquitos y picaduras a parte, una de nuestras últimas paradas fue para el baño. Al final la lluvia nos había perdonado, y aunque nublado, el calor era más que suficiente para que apeteciera un baño en el río. O eso pensamos hasta que metimos los pies en el agua. No es que estuviera helada, pero digamos que estaba bastante fresquita.

Con toda el agua caída, el río corría con fuerza y en algunas zonas era complicado poder ni siquiera avanzar un milímetro, pero no cabe duda que disfrutamos de baño.


La corriente estaba tan fuerte que a duras penas se podía avanzar río arriba.

Finalmente la última parada en mitad del valle, en mitad de la isla. Había otro tour en el que puedes atravesar todo el valle y salir al sur de Tahiti, el cual include una comida en un hotel situado en valle, pero ese es una excursión de día entero.


Con nuestro guía y conductor.


Ya de vuelta vinimos más rápidos, sin ninguna parada y el vadeo del río sin tanta emoción. Ya estaba a punto de ocultarse el sol cuando estábamos de vuelta en el hotel. Una excursión inolvidable y mucho más que recomendable.


Final del camino rodeados de saltos de agua.



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