Panther Meadows en Mount Shasta


Posiblemente Mount Shasta es la montaña más carismática en California. Este enorme volcan perteneciente al llamado Cascade Range que se extiende desde California hasta el estado de Washington, siempre ha atraido gran cantidad de gente alternativa, new age y buscadores del buen karma y la energía positiva.

En el pueblo de Mount Shasta, el cual se encuentra a la base de la montaña, es facil encontrar en las calles grupos de hippies y alternativos, en cierta manera es un poco como la vuelta a los años setenta.

Uno de los lugares de reunión es el Berryvale Grocery Store, una tienda de alimentación en donde es fácil encontrar alimentos orgánicos y en donde los celiacos, podemos encontrar una buena variedad de alimentos, lo cual se agradece cuando vas de viaje y camping, pues los lugares que se visitan no suelen ser muy dados a tener ese tipo de artículos.

Llegábamos de Burney Falls y íbamos de paso hacia Crater Lake en Oregon, así simplemente la idea era encontrar un hotel y pasar una noche tranquila, sin necesidad de montar tiendas de campaña y preparar a cena.

Panther Meadows en Mount Shasta.

Negociamos un buen precio en el Swiss Holiday Lodge, para esa noche, y dado el calor que hacía la primer orden del día era darse un baño en la piscina. Cuando llegamos, estaba una pareja, el estaba tocando la guitarra y ella cantando, tenían un par de botellas de vino blanco abiertas, estaba claro estaban también disfrutando de la tarde de verano.

Estando en la piscina, empezamos a hablar con ellos, parece que el era el antiguo batería del grupo Oleander, banda que se forme a mediados de los noventa. Según nos contaron iban a empezar una aventura musical juntos, ella era maestra, pero siempre amante de la música. Estando en el yacuzzi, con Mount Shasta de fondo ella nos canto una de sus composiciones, "Shasta", dedicada la montaña que estábamos contemplando. Fue un momento muy especial y bonito.

Detalles de las flores silvestres.

Ella nos conto que su última composición, "Panther Meadows", estaba dedicado a un sendero en la montaña de especial belleza. Nos habló de verdes prados, con arroyos corriendo bajos tus pies, rodeados de flores y con Shasta al fondo. Nos quedamos tan impresionados con la descripción, que no tuvimos otra que subir esa misma tarde a Mount Shasta para encontrar tan mágico lugar.

Tras una ducha para quitarnos el cloro de encima y cambiarnos para la ropa de paseo en el campo, saltamos al coche directos a Mount Shasta.

Desde el pueblo, el camino es bien simple, tomar Lake Street y seguir todo recto, el camino te lleva hasta lo alto de Shasta.

Estos son los prados más elevados en el sendero de Panther Meadows.

Panther Meadows esta a la derecha según subimos a Mount Shasta, como a medio camino de la cima. El parking es compartido entre el sendero y un camping. Llegamos ya avanzada la tarde, ya eran casi las seis de la tarde y el sol estaba empezando su trayecto de caída hacia el horizonte, la luz perfecta contra Shasta.

El sendero de Panther Meadow empieza mismamente en el parking, y en no más de cinco minutos ya llegamos a un verde prado cubierto de flores. Un riachuelo corre por en medio del prado y la luz del sol de la tarde produce unos cálidos colores. Es un escenario increíble de disfrutar pero muy complicado de plasmar en una instantánea, pues las flores silvestres son de pequeño tamaño que se pierden en la mayoría de las fotos.

El camino continua subiendo por un zona mas pedregosa y arbolada hacia la derecha. En ese momento, y dada la avanzada hora de la tarde y que no sabíamos la longitud del camino, estuvimos pensando en darnos la vuelta, pero le dimos cinco minutos más a aquel camino.

De vuelta tras acabar la caminata.

Esa fue una de las mejores decisiones del día. No más de cinco minutos más tarde llegamos a otro enorme prado, varios arroyos corrían por debajo de la masa de hierbas y flores del verde prado salpicado de amarillos, rojos y violetas de las flores silvestres. El camino hacia una vuelta de manera que pudimos disfrutar de toda la belleza y magnificencia del prado antes de emprender nuestro camino de vuelta.

No cabía duda que habíamos sido afortunados de llegar al lugar adecuado en el momento adecuado, cuando la mayoría de las flores silvestres exhibían sus mejores galas.
Thai Pad, con mucho caldo y un poco duros,
pero con rico sabor.
El top sirloin con pure de patata, espárragos
trigueros y con una salsa deliciosa, la
mejor elección sin lugar a dudas.

De vuelta a Mount Shasta pueblo, solo quedaba una parada en el Berryvale Grocery Store para poder comprar algo de pan y bebidas gluten free antes de buscar un lugar para cenar.

Dado el día y la hora, muchos de los restaurantes estaban cerrados, así que nuestro destino estaba en Lilys a la salida del pueblo. El lugar tenía bastante buenos comentarios en Yelp, y el menú era más o menos original con mezcla de platos de cocina americana, de Hawai y hasta thailandesa. La primera nos salieron con la lista de espera porque no teníamos reserva, a pesar de que vimos que gran cantidad de mesas estaban libres.

Volvimos a la media hora, como nos había comentado, y el mismo número de mesas vacías que habíamos visto, seguían igual de vacías, afortunadamente esta vez si nos sentaron en una de ellas.

La comida, como yo comente es original y curiosa, pero la recomendación, como siempre es ir por lo más conocido, la carne, la cual estaba muy buena como Marcela pudo disfrutar. Yo me decante por la originalidad de la comida Thai, por el tema de la pasta de arroz, y al final me dieron un sopazo con fideos un poco duros, de buen sabor, pero como a diez minutos de cocción.


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