Diamond Lake


Después de pasar todo el día en Crater Lake National Park, nos llevamos la desagradable sorpresa de no tener donde poder dormir. Todos los camping en el parque nacional estaban llenos, e incluso los hoteles, bastante mas costosos, estaban todos llenos para nuestra sorpresa, pues estábamos a mitad de semana y hasta el día anterior el West Ring había estado cerrado debido a un incendio en la zona oeste.

En cualquier caso el resultado es que ya estaba avanzada la tarde y no teníamos lugar donde pasar la noche, y teniendo en cuenta lo aislado que esta Crater Lake, eso hacía que nuestras opciones estuvieran más limitadas, en tanto en cuanto teníamos tickets para un tour en bote por el lago a la mañana siguiente, a las diez de la mañana para más señas, lo cual suponía no pode alejarnos mucho si queríamos estar a tiempo a la salida del barco.

Marina de Diamond Lake en la parte norte del lago junto al Hotel y el Campamento.

La mejor opción era el cercano Diamond Lake, el llamado hermano gemelo de Crater Lake, no más de diez kilómetros al norte. Un par de campings y un hotel eran nuestras esperanzas. El hotel resulto carísimo, demasiado para nuestras expectativas, pues la idea era pasar allí dos noches.

La última esperanza estaba en el camping. Estaba cayendo la tarde, no teníamos apenas hielo para nuestra nevera y tampoco leña para poder hacer fuego, pero lo primordial era encontrar un lugar disponible en el campamento.

Cerca de la marina y la zona de playa.

Cuando llegamos ya no había nadie en la entrada, el Host del Camping (persona encargada del camping) no estaba disponible, así que procedimos por las bravas a recorrer el camping en coche a ver que encontrábamos.

Los lugares más cercanos al lago estaban todos ocupados, así que empezamos por los siguientes, y poco más de cinco minutos después encontrábamos uno disponible, con el plus de estar cerca de los baños y del agua.

Diamond Lake, al fondo Mount Bailey.

Por la noche descubrimos que lo de la cercanía de los baños era un arma de doble filo, pues estos estaban con luz durante toda la noche, la cual nos alumbraba, para bien y para mal.

Otro pequeño detalle es que nuestra tienda es un poco grandecita, y el espacio no era lo suficiente amplio, así que parte de la tienda estaba en pendiente, lo que significaba que al dormir o nos rodábamos uno contra el otro, como pasó en la primera noche, o nos deslizábamos pies hacia abajo como pasó en la segunda noche.

Preparado el desayuno en el campamento.

En cualquier caso disfrutamos de la acampada, tuvimos unas agradables cenas y desayunos cocinados al fuego de la leña, la cual conseguimos en la tienda cercana al hotel poco antes de que cerrara.

Aunque el lago no tiene la belleza de su hermano del sur, tiene su aquel, esta completamente rodeado de bosques y tiene una bonita vista de Mount Thielsen y Mount Bailey.

El danzar de las llamas por la noche en el fuego del camping.

Y las vueltas que da la vida, un par de días más tarde tuvimos la oportunidad de volver a la marina y disfrutar de un almuerzo frente al lago. La razón de la vuelta fue la gasolinera sita en el norte del lago, al única en la zona de Umpqua que recorríamos en esos días, pero eso es parte de otra historia.


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