North Cascades


Todo parecía listo para que hoy pasáramos el borde hacia Canada y visitar Vancouver. A menos de una hora de la frontera, las maletas hechas, y el tiempo nublado, a muy nublado, a lloviendo. De nuevo en la disyuntiva, confiar en nuestra suerte y encontrar el sol en nuestra visitas a Vancouver y Victoria con un panorama lluvioso, o ...

La otra opción era darle la vuelta al reves al viaje. En lugar de entrar en Canada por Vancouver, entrar por donde pensábamos salir, Glacier National Park en Montana. La previsión del tiempo para los próximos días era de sol en el norte de Montana, y el sol parecía volver a British Columbia a partir de la mitad de la semana siguiente, así que todo parecía perfecto, el único problema, las casi once horas de viaje hasta llegar allí.

Nos lo tomamos con calma, pero emprendimos la marcha hacia el este. La ruta más rápida nos llevaría desde Seattle hasta Spokane, pero a la hora de cruzar el estado, el mejor camino es a través de la carretera 20, y por qué. Muy fácil, esa carretera cruza una de las gemas ocultas y quizás menos conocidas, no solo del estado de Washington, si no como parque nacional en general. Y no es otro que North Cascades National Park.

Vistas desde la carretera 20 antes de llegar a North Cascades National Park.

North Cascades se extiende desde el centro oeste del estado de Washington hasta pasada la frontera con Canada, ya en British Columbia. Mount Baker pueden considerarse en el límite occidental de North Cascades, y de por sí, pertenece a las llamadas Cascade Mountains.

Una vez tomada la 20 desde la autopista 5, pronto empezamos con un paisaje verde y montañoso. Durante buena parte de la ruta veremos la cadena montañosa poco a poco ir creciendo a nuestro norte, aunque la mayoría del tiempo marcharemos con un frondoso valle.

Cascadian Farm Organic

La primera importante parada debería ser en Cascadian Farm Organic, una vez pasado Concrete. Aquí encontramos una pequeña granja en donde poder recolectar por nosotros mismos cuantas berries deseemos, eso sí, pagando al peso al final, y luego poder deleitarnos de un delicioso helado de blueberries, o raspberries, o strawberries, o de cualquier tipo de berries, y lo mejor para los celiacos, es que podemos disfrutarlo en un barquillo gluten free.

La granja ofrece un pequeño prado con flores y varias mesas para poder tomar un picnic antes del helado o junto con las berries o en cualquier orden.

Prado con flores y mesas de picnic.

Un importante detalle antes de pasar Concrete, es que este es el último lugar en donde podremos encontrar gasolina en cerca de cien kilómetros, así que mejor estar seguros de llenar el depósito en Concrete o antes, si no queremos tener problemas cruzando el parque nacional.

Pocos kilómetros más adelante llegamos a Newhalem, en donde se encuentra el centro de visitas de North Cascades National Park. Es muy recomendable parar aquí para informarse de la ruta que queremos seguir. North Cascades no es el típico parque nacional, apenas tiene dos o tres paradas a lo largo de la carretera con vistas, pero la mayoría del parque es puro territorio virgen, con muchos senderos que debemos de conocer o tener información de antemano, pues empiezan desde cualquier parking en una lado de la carretera.

La recomendación para los que quieran una visita más exhaustiva, o que prefieran hacer acampada libre es planearla con antelación y dirigirse al centro de visitas para confirmar permisos y rutas a seguir.

Además es el único lugar en donde poder conseguir el sello para el pasaporte de parques nacionales, así pues, parada obligatoria.

Otro importante detalle, es que el parque es gratis, no hace falta pagar nada para entrar en él, pues fundamentalmente la carretera lo cruza sin más.

Mapa con las principales paradas a realizar en North Cascades National Park.

En cualquier caso los puntos más destacados y prácticamente al borde de la carretera son: Gorge Creek Falls, Diablo Lake Overview, Ross Lake Overview y Washington Pass Overlook.

Sendero hacia Gorge Creek Falls.

El primer punto de interés, Gorge Creek Falls, esta a pocos kilómetros pasando Newhalem. Debemos buscar por Gorge Creek Overlook parking, pues desde él accedemos a las vistas del cañon, así como a varias cascadas.

Vistas del cañón.

La ruta hacía el cañón es de menos de un kilómetro, y aunque puede volverse por el mismo camino asfaltado, es conveniente seguir dando una vuelta por el resto del camino de tierra, pues este parque nos ofrece un increíble bosque húmedo que tiene poco que desmerecer a Olympic.

Alfombras verdes.

En este caso, el musgo no crece tanto en los arboles, que lo hace, como tanto en las rocas. La mayoría de ellas parece realmente tapizadas de verde por el musgo de las cubre en muchas partes en su totalidad, lo cual le da un aire mágico.

Detalle del musgo.

Las vistas del rio y del cañón son impresionantes, y de el camino de vuelta podemos ver a lo lejos unas cascadas, aunque las más cercanas están a pocos metros pasado el parking. Una de ellas prácticamente pegada a la carretera, lo cual no va a ser nada raro en nuestra travesía por North Cascades, pues vamos a encontrarnos muchas como estas.

Una de las cascadas en Gorge Creek.
Esta otra cascada estaba a pocos metros del borde de la carretera.

Varios kilómetros siguiendo la carretera al este vamos a encontrar Lake Diablo, y es recomendable desviarse hacia Diablo Dam. Podremos cruzar la presa e incluso llegar a un hotel, al cual solo se puede llegar por ferry desde este punto, a no ser que se quiera bajar toda la ladera de una montaña a campo a través, con las maletas.

Desde la presa vamos a tener las primeras imágenes de Diablo Lake y de las Cascade Mountains que lo rodean.

La presa de Diablo Lake.

Aviso a caminantes, la carretera hacia la presa es corta pero muy estrecha, en muchos tramos es de sólo un carril.

Vista desde el mirador de Diablo Lake.

Pocos kilómetros después encontraremos Lake Diablo Overview, este mirador ofrece unas vistas bastante más elevadas del lago y las montañas. Desde aquí podremos apreciar con claridad los pequeños islotes que se encuentran en mitad del lago, y disfrutar de una maravillosa orgía de colores.

Al poco de Diablo Lake, esta Ross Lake, apenas una presa entre medias. Tener cuidado, pues el mirador no esta señalizado como Ross Lake Overview, si no como Ross Lake Dam. Hay que aparcar en ese punto para poder disfrutar las vistas de Ross Lake.

Desde aquí tenemos una ruta un poco más larga a través de valles y pasos de montañas hasta llegar a Washington Pass Overlook. Este es la última parada viniendo desde el oeste, y es una de las más impresionantes.

Vista del Washington Pass Overlook.

Desde el mirador y un corto paseo, podremos apreciar unas sobrecogedoras vistas de multiples picos, junto con la carretera que sube desde el este y al fondo el valle que da salida a North Cascades.

Cascade Mountains.

A pesar de estar bastante nublado, pudimos disfrutar de algunos claros de sol, y las nubes ligeramente cubrían varios de los picos, lo cual permitía apreciar un variedad de tonalidades fabulosa.

El pueblo de Winthrop.
El pistolero más rápido ha llegado a la ciudad!

Una media hora tras salir de North Cascades llegamos al primer pueblo que atraviesa la carretera 20, Winthrop, y es parada obligatoria. Según pasamos este pequeño pueblo, nos damos cuenta que prácticamente retiene todo el encanto del viejo oeste.


Los edificios del Far West alojan hoy tiendas, hoteles y restaurante fundamentalmente, pero conserva todo el encanto de las películas de Clint Eastwood y John Wayne, así que cuando andemos por sus calles, las cuales todavía conservan los suelos y pasillos de madera en donde casi podremos atar el lazo de nuestro caballo a cualquier columna.

Dada la hora, y que el pueblo requería una visita y paseo, decidimos pasar la noche en Winthrop y poder disfrutar plenamente del encanto del salvaje oeste en este rincón del estado de Washington.

Y para cenar, elegimos esta vez comida mexicana, pues Marcela ya tenía ganas de poder hacerse con un buen y rico plato de su tierra.

Al final del pueblo encontramos un gran y antiguo edificio que aloja al restaurante Carlos 1800. Dispone de dos plantas y mesas tanto en la terraza superior como en una posterior que da al río que atraviesa el pueblo. En esa terraza aprovechamos los últimos rayos del sol de la tarde para deleitarnos con un par de cocktails tipo margarita y dos deliciosos platos de la cocina mexicana.


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